Resistencia a la humedad
Adhesivos y tintas pensados para condiciones al aire libre.
Se prioriza material que no se decolore ni se despegue ante el rocío matutino o la exposición prolongada al sol durante una jornada de feria completa.
Una feria de productores plantea condiciones distintas a las de una góndola: sol directo, viento, transporte en cajas apiladas y manipulación constante por parte de quien compra. Esta página reúne los criterios que consideramos al diseñar etiquetas y envases para ese contexto particular.
Un stand de feria suele tener poco espacio horizontal y mucha competencia visual alrededor: decenas de otros productores exhibiendo sus propios frascos, bolsas y cajas a pocos metros de distancia. En ese escenario, una etiqueta necesita comunicar de forma clara a distancia corta y también resistir el manoseo de quien levanta el producto para mirarlo antes de decidir la compra. Por eso solemos priorizar tintas resistentes a la humedad, adhesivos que no se despeguen con el calor del mediodía y jerarquías tipográficas simples que se lean incluso con luz solar directa golpeando sobre el envase.
El transporte también entra en la ecuación. Un packaging que se ve prolijo en el taller puede llegar dañado si no se pensó para viajar apilado en un vehículo durante varias horas hasta la locación de la feria. Por eso, cuando el proyecto contempla venta en eventos al aire libre, incorporamos esa variable desde el inicio del diseño y no como un ajuste posterior.
Evaluamos junto a proveedores locales qué combinación de papel, cartón o vidrio resiste mejor la exposición al sol, la humedad ambiente y el traslado en cajas durante jornadas largas de venta.
Ajustamos tamaños de tipografía y contraste de color pensando en que la etiqueta se lea desde un metro de distancia, no solo de cerca sobre un mostrador.
Muchos productores que venden en ferias trabajan con lotes de producción que no justifican los mínimos de compra de una imprenta industrial. Por eso conectamos cada proyecto con proveedores locales acostumbrados a tiradas cortas, ya sea de etiquetas autoadhesivas, bolsas de papel kraft o cajas de cartón corrugado, adaptando la elección a la cantidad real que se necesita para cada evento o temporada.
Esto también facilita ir ajustando el diseño entre una feria y la siguiente, sin quedar atado a un volumen de impresión que supere lo que efectivamente se puede vender en el corto plazo.
Esta lista tiene carácter orientativo y general. La normativa específica aplicable puede variar según el municipio o la provincia donde se realice el evento, por lo que conviene consultar siempre con el organismo local correspondiente.
Adhesivos y tintas pensados para condiciones al aire libre.
Se prioriza material que no se decolore ni se despegue ante el rocío matutino o la exposición prolongada al sol durante una jornada de feria completa.
Diseño de packaging que soporte el traslado en cajas.
Se revisan formas y espesores de cartón que permitan apilar sin que el peso deforme los envases inferiores durante el viaje hasta el lugar del evento.
Tipografía y contraste ajustados para exteriores.
Se cuida que el nombre de marca y el tipo de producto se distingan con facilidad para quien pasa caminando frente al stand.
Alternativas reciclables acordes al espíritu del evento.
Se buscan opciones de menor impacto ambiental, en línea con lo que suele valorarse en circuitos de ferias de productores y mercados regionales.
Contanos la fecha y el tipo de evento para pensar juntos un packaging adecuado al contexto.
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